Apitoxina, la vacuna apícola

La apitoxina es la vacuna apícola.

¿Qué es la apitoxina?

Cuando la abeja se desarrolla y es madura se vuelve obrera, en ese momento también lo hacen sus glándulas de secreción. Las abejas obreras Apis melífera, (no todas las razas) tienen al final de su abdomen un aguijón que no dudan en utilizar como defensa, por el bien de la colmena.

Una vez que la abeja introduce el aguijón, muere, así que en este acto debe ser certera, y creedme que lo son. Con el aguijón, inyecta como si fuera una vacuna su defensa llamada apitoxina, lo tiene guardado en un saco en el interior de su abdomen y lo fabrica con sus glándulas de secreción.

La apitoxina es creada para defenderse por eso un picotazo duele, escuece… Pero al final, en la apicultura, se la considera un bien muy preciado, la apitoxina es como una vacuna muy beneficiosa para las personas que lo toleran.

El componente principal de la apitoxina es la melitina y la histamina aunque también contiene aminoácidos. Con la picadura de la abeja se estimula el sistema endocrino; éste genera endorfinas encargadas de depurar y regenerar las células.

El veneno de abeja afecta a la respuesta inmune del organismo de forma favorable si es tolerado. Por eso me atrevo a decir que la mejor receta que hay, en la apicultura, para paliar muchas dolencias, es una vacuna de apitoxina.

¿Para qué se utiliza la apitoxina?

La apiterapia es un tipo de medicina alternativa que utiliza la apitoxina para prevenir o tratar algunas enfermedades. Bien aplicada por un profesional puede resultar muy beneficiosa para la salud. Algunas de sus propiedades son analgésicas, antiinflamatorias y antioxidantes.

No obstante, antes de someterse a un tratamiento con apitoxina debe asegurarse de que no se tiene una reacción exagerada que nos pueda poner en peligro.

La picadura de abeja, si no es tolerada, puede provocarnos dificultad para respirar, inflamación en los tejidos blandos y, en sus formas más leves, picor o escozor.

Supuestamente, conforme el sistema inmunitario va reconociendo la apitoxina, deja de reaccionar de forma tan exagerada, siendo de igual manera beneficioso. Eso no significa que en cantidades elevadas pueda ser peligroso o que, en un momento dado, con una mínima cantidad, cause una reacción no deseada.

La picadura de abeja mejora dolencias, como la artritis, artrosis, psoriasis, fibromialgia, varices, asma, hipertensión, lumbalgias, reuma, esclerosis, etc., y también es muy apreciada en medicina estética siendo aplicada en multitud de tratamientos.

La utilización de la apitoxina en España es todavía minoritaria, si la comparamos con países como Suiza o Japón.

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